Bien como os comentaba anteriormente me puse manos a la obra para encontrar a la trans
ideal para el servicio demandado por Carlos. Estaba un tanto excitada por la nueva situación que iba a vivir. No estaba nada mal ,una nueva experiencia sexual me disponía a vivir y además me iban a pagar un buen dinero por ello. La tarea de encontrar a la persona adecuada, no resultó excesivamente sencilla, por aquel entonces las ofertas que hoy tenemos por internet con todos sus detalles, fotos y también por desgracia mentiras, exceso de photoshop, etc, no existía prácticamente.
Cogí un diario y la oferta allí si era muy extensa, todas decían ser muy bellas, sexys, atractivas y bla, bla, bla. En mi trabajo no dejaba nada al azar, por lo que la entrevista personal era obligada, necesitaba conocer a la trans personalmente y necesitaba sentir que hubiera feeling entre las dos, eso era básico para mi disfrute y por supuesto para el de Carlos, que era lo más importante.
Después de siete u ocho entrevistas, encontré el anuncio de Natalia, una trans argentina de la cual me sorprendió su dulzura y sensualidad a través del teléfono, su voz no tenía ni mucho menos ningún rasgo masculino. Le expliqué en que consistía el trabajo, el dinero que nos iban a pagar y estuvo más que de acuerdo, Carlos era siempre más que generoso. Esa misma tarde quedamos en su apartamento con el fin de conocernos personalmente. La verdad es que tenía una mezcla de nerviosismo y excitación. Su apartamento estababa ubicado en una buena zona de la ciudad, parecía que las cosas no le iban mal. A la hora acordada llamé al telefonillo, Natalia me saludo con su sensual y dulce voz y abrió la puerta del portal, me encaminé hacia el ascensor, una vez dentro me miré al espejo, era curioso, me había vestido de manera informal, pero sexy a la vez, parecía que iba a tener una cita con alguién que me gustara.
Era verano y me había puesto unos vaqueros que resaltaban mi trasero (machacado durante en el gym) una blusa de color blanco que resaltaba mi color bronceado y dejaba entrever un poco de mi canalillo, sandalias de tacón alto con pedrería (soy una fetichista del calzado de tacón alto), bolso a juego y unas grandes gafas de sol de firma, está mal que yo lo diga, pero estaba impecable como siempre.
Bueno llegué a la puerta del apartamento e inspiré hondo, llamé e inmediatamente abrió Natalia, me saludó con su voz tan sexy, mientras me dedicaba una maravillosa y blanca sonrisa. En ese momento supe que había encontrado lo que buscaba.
Me dio dos besos y cogiéndome de la mano y me dirigió hacia el salón. El apartamento estaba decorado con gusto, no faltaba detalle, desde luego a esta chica no le iba mal. Me invitó a sentarme y me ofreció una copa, mientras me espetaba directamente, que así mientras la preparaba yo podría estudiarla detenidamente a ver si era lo que estaba buscando. No hacía falta que le diera mi más que aprobado, mi experimentada vista ya se había percatado de todos los detalles: 1.70, 95-60-90 (aproximadamente), pelo ondulado largo color negro azabache, ojos verdes de gata, tez bronceada y cuerpo esculpido a través de muchas horas de gym, joder era impresionante ¿Y esta chica tenía polla? no me la podía imaginar con un rabo entre las piernas y follándose a alguién con fuerza.
Me trajo mi cola light (no bebo alcohol) y mientras me miraba fijamente a los ojos me preguntó ¿Y bien? ¿Das tu aprobado?. No podía dejar de mirar esos ojos tan intensos, entonces ella sonrió y le dije que por supuesto. Después de hablar unos minutos de trivialidades, me comentó que tenía un cliente en breve y que deberíamos ir al grano. Hablamos del servicio, del dinero que nos ibamos a llevar y de lo que Carlos esperaba. de nosotras Todo le pareció bien, por lo que únicamente quedaba una cosa por ver. Carlos quería una trans muy bella y desde luego Natalia lo era, pero la quería bien dotada. Le dije que la situación era muy violenta pero que tenía que verla desnuda, ella me sonrió y se retiró a su habitación. Era algo increíble, me sentía como una novata, terminé mi coca cola de un trato y en ese instante Natalia regresaba de su cuarto. La visión que en ese momento me provocaba una mezcla de sensaciones, excitación, atracción, rubor. Natalia se encontrara a un mentro de mi, únicamente vestida con un conjunto de sexy lencería de color rosa y unos altisimos taconazos de 21 centimetros del mismo color y con la plataforma transparente. Debajo de su diminuto tanga se notaba una generosa polla. Natalia me miró picaramente y me dijo ¿No quiere usted comprobar la mercancia? En ese momento mi nerviosismo se había convertido e una febril excitación,
la situación era lo más morboso que había vivido jamás, deslize mi mano sobre su tanga ella gimió, echo la cabeza hacia atrás y me enseñó su lengua entre sus preciosos y rosados labios, entonces cogí su pene que ya estaba medianamente erecto y tras masajearlo un poco me lo metí en la boca… Continuará